Tráfico de órganos en el periodismo
Por Tony Pérez
La única cosecha de la siembra del mal manejo mediático del caso Carla Massiel es el pánico generalizado y el alegato de rapto para “tráfico de órganos” por todo sujeto, despechado o pedófilo, que viole y mate a una niña.
Nada bueno desde el 25 de junio de 2015 cuando, según el Ministerio Público, Dawin José Trinidad y Juan Cabral Martínez, raptaron, mataron y sepultaron a Carla Massiel Cabrera, 10 años, tras salir de un culto evangélico en la comunidad Los García de Pedro Brand, provincia Santo Domingo. Dawin ha verbalizado el relato de ficción en torno al sensible tema del trasplante de órganos. Ha incriminado al médico fallecido, Hipólito Santana, a la hija y a sus empresas, los centros médicos Integral en Santo Domingo Este. Y ha dicho que su rol se limitó a sepultarla a cambio de US$3,600. Las osamentas fueron desenterradas por las autoridades en unos terrenos baldíos cercanos a la casita donde vivía la víctima. http://www.listindiario.com/la-republica/2016/10/21/439968/defienden-pesquisas-en-caso-carla-massiel.
El más reciente de los cuentos mediatizados ha tenido como locación la empobrecida comunidad Vallejuelo, San Juan de la Maguana, al suroeste de la capital. El 13 de agosto alguien raptó a Arinely Santana Amancio, 7 años, mientras jugaba con un amiguito. El hecho, caliente aún, se atribuyó a “desapariciones misteriosas” y se enmarcó en la luenga novela C.M. Según las notas publicadas, el legista que levantó las osamentas certificó carencia de órganos. http://www.listindiario.com/editorial/2016/10/19/439703/otra-nina-asesinada.
Pero, ¿cuáles órganos habían extraído? ¿Corazón, hígado, páncreas, pulmones, ojos… piel? Ninguna historia periodística lo consignaba. A leguas se veía el montaje, tal vez con el propósito de subirse sobre la ola mediática del morbo. No lo veían quienes no querían. Pero la realidad real, dura como el pedernal, se acaba de imponer pocas horas después del hallazgo de los restos de Arinely. La han asesinado para tapar una relación amatoria furtiva.
http://www.lascalientesdelsur.net/secuestradores-afirman-asesinaron-nina-y-la-enterraron-en-la-zona-de-vallejuelo-en-san-juan/
El Ministerio Público ha descartado la historia del tráfico de órganos, como lo ha hecho con el caso C.M; sin embargo, ya la farandulización del tema ha dañado la mente de la sociedad. O al menos, la ha puesto en zozobra con falsas alarmas. Si no, que alguien explique cómo sacar de los cerebros de las personas impactadas la noticia falsa del tráfico de órganos. http://www.listindiario.com/la-republica/2016/10/20/439849/descartan-extraccion-de-organos-a-nina-asesinada.
El periodismo tiene el privilegio de entrar, casi sin permiso, a la gran casa del imaginario colectivo e influir en su manera de percibir la realidad. Puede ayudar o dañar según sea la intención de sus actores. Cuando el propósito es contribuir a la construcción de una sociedad mejor, se aferra al rigor de la investigación para servir una información veraz y en contexto. Cuando no, se sirve de la especulación y de la espuma del sensacionalismo, que sí suma rating y dinero, nunca espíritu crítico y salud mental.

