
Santo Domingo.– La calma aparente en el Partido de la Liberación Dominicana (PLD) parece resquebrajarse con un anuncio que, sin haberse hecho oficial aún, ya calienta el ambiente político de cara al 2028. Se trata de las intenciones presidenciales de Gonzalo Castillo, exministro de Obras Públicas y excandidato presidencial, cuya sola mención ha sacudido el tablero interno del partido morado.
El diputado Gustavo Sánchez, quien funge como director del proyecto político de Castillo, adelantó que en los próximos días el exfuncionario formalizará sus aspiraciones. Un paso que muchos en la dirigencia del PLD ven como una chispa que amenaza con encender de nuevo los conflictos internos.
Desde hace semanas, se palpan los ánimos caldeados entre precandidatos y altos dirigentes peledeístas. La razón: Castillo había asegurado en meses anteriores que no se le incluyera en las discusiones sobre la candidatura presidencial del 2027, pero su aparente cambio de postura revive viejas suspicacias.
La memoria política es corta, pero no tanto como para olvidar el 2020. En aquel entonces, la figura de Castillo fue proyectada como el “delfín” del presidente del partido, Danilo Medina, lo que generó malestar y acusaciones de favoritismo entre los demás aspirantes. Hoy, esa sombra vuelve a extenderse.
La pregunta que se impone es inevitable: ¿puede el PLD resistir otra pugna interna sin fracturar la unidad que tanto pregonan sus líderes? El temor a una división, similar a la que debilitó al partido en los últimos comicios, se instala nuevamente en el debate.
Con el inminente anuncio de Gonzalo Castillo, el escenario del PLD se coloca en estado de prueba. La unidad, que en política suele ser el bien más escaso, vuelve a tambalearse en un partido que intenta recomponerse mientras el reloj electoral avanza sin piedad.


