El PaisPortada

Padre Candelario Mejía Brito aborda el «abandono» de la juventud durante Sermón de las Siete Palabras

El sacerdote añadió que, como Jesús, muchos hombres hoy se sienten solos en sus grandes decisiones, sin saber qué les espera, a solas con su conciencia y con Dios.

Santo Domingo.- En el marco del Sermón de las Siete Palabras, el reverendo Candelario Mejía Brito, párroco de Santa Clara de Asís, reflexionó sobre el sentimiento de «abandono» que afecta a muchos sectores de la sociedad, con énfasis en la juventud, que a su juicio, carece de oportunidades y sufren estigmatización con la manera de hablar, vestir y ambiente social.

Durante la meditación en la cuarta palabra de Jesús, con la base bíblica en Mateo 27:46 «Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?», el religioso cuestionó «Jesús confiaba, pero nosotros y nuestros jóvenes, ¿en quién pueden confiar?», al referirse a la falta de empleos, remuneración que no compensa los sacrificios y maltratos en el sector turístico.

El sacerdote advirtió sobre los riesgos a los que están expuestos los jóvenes, citando la Carta Pastoral de enero de 2019 de la Conferencia del Episcopado Dominicano, que resalta las principales causas de muerte en este grupo: accidentes de tránsito, homicidios y suicidios, muchos de los cuales están relacionados con la falta de educación vial.

El sacerdote añadió que, como Jesús, muchos hombres hoy se sienten solos en sus grandes decisiones, sin saber qué les espera, a solas con su conciencia y con Dios. “Mucha gente se siente abandonada en medio de los fracasos humanos. El hombre anhela esperanza de vida y mejoría, pero hoy más que nunca nos sentimos abandonados en todos los sentidos”, afirmó.

«Nosotros podemos gritar y seguir gritando, y aún no sabemos quién nos va a escuchar», puntualizó.

Además, Mejía Brito destacó que el grito de Jesús también refleja un triunfo anticipado sobre la muerte, ya que “por sus heridas fuimos curados”. Según indicó, Mateo resalta señales que acompañan la muerte de Jesús, propias del género apocalíptico, que evidencian el gran crimen cometido por los hombres y la llegada del Día del Señor anunciado por los profetas.

Asimismo, explicó que, al llegar al mediodía, toda la región quedó en tinieblas y que a media tarde Jesús clamó con voz potente: «Eloí, Eloí, lama sabaktaní», que significa: “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?”.

Señaló que este grito de Jesús fue un fuerte clamor antes de morir y que, aunque expresaba angustia, no era desesperación, sino una oración confiada dirigida al Padre.

El sacerdote también hizo referencia a las personas en situación de calle, recordando que quienes viven alrededor del Hospital Moscoso Puello y bajo los elevados de la avenida Máximo Gómez y Nicolás de Ovando “están verdaderamente abandonados. A pesar de su situación, siguen siendo humanos”.

Para Mejía Brito, el grito de Jesús recoge el clamor de todos los marginados, los rechazados, los abandonados y los más débiles.

El Padre concluyó su reflexión señalando que, desde la perspectiva cristiana, este desamparo no es definitivo, sino que garantiza que seremos escuchados y que Dios intervendrá para mostrar que no nos ha dejado solos. “En Cristo, el Padre nos da la esperanza de un futuro mejor. Padre, necesitamos, igual que tu Hijo Jesús, que nos ayudes a recobrar la confianza y la esperanza en la victoria sobre el poder del enemigo de tu pueblo. Así, confiados en ti, elevemos un grito: ‘Dios mío, Dios mío, ¿por qué nos ha abandonado?’”.

Compartir:

Publicaciones relacionadas

Botón volver arriba