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Dolor en Villa Mella por asesinato de joven Gabriel de 21 años

Santo Domingo Norte.- En el sector donde residía se escucha un sólo lamento: “A Gabriel se lo llevó la delincuencia y la indiferencia de las autoridades”.

Así hablan los vecinos de Gabriel Bandera, a quien definieron como “amable, estudioso y muy trabajador”.

Este joven de 21 años fue asesinado por antisociales con la misión de robarle sus pertenencias. Toda una vida por delante y tuvo el pecado de resistir la accion delictiva y un disparo en la cabeza terminó en un segundo con su existencia.

El trágico hecho se produjo el pasado día 24 en el sector Maximo Gomez, en el municipio Santo Domingo Norte.

El hecho se produjo cuando Gabriel llegaba a la cancha de la Urbanización Máximo Gómez. Allí hoy lo recuerdan con nostalgia y por las cosas positivas que lo adornaban.

Dicen sus amigos que les duele la forma cruel como le arrebataron la vida.

Roberto Báez, presidente del club Maximo Gomez, no contiene las lagrimas al afirmar que «esa muerte me dolió mucho, ese niño venía siempre a jugar básquetbol aquí, hablaba con nosotros y compartía con todos».

Recuerda que Gabriel le había dicho que tenía hasta los pasajes comprados para irse a hacer el «summer work». “Una vida tronchada por la inconciencia, un muchachito sano, decente”, dice el hombre con dolor.

Los residentes en el sector aporovecharon la presneica de los periodistas de Listin Diario para quejarse de la poca vigilancia en la zona, a pesar de que han denunciado la cantidad de robos a mano armada que se producen con mucha frecuencia.

Aseguraron que ninguna autoridad en la zona ha hecho caso a sus constantes reclamos para que aumenten la vigilancia, especialmente en los horarios nocturnos y los fines de semana.

Un residente del barrio Maximo Gómez y que se identificó como Pedro, dijo que la situación es tan dificil que esa ha sido definida como “zona apache” por los militares del entorno y por eso “no hacen nada al respecto”.

Otras personas que se encontraban en el lugar relataron que a las 8:00 de la noche ya la zona parece un desierto y pocos salen solos o a pies.

“Yo tengo dos hijos y a Dios que me los libre de una cosa así. Mire lo que esos le hicieron a ese niño lleno de vida y con futuro”, comentó Roberto, uno de los miembros del club

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