
Las manifestaciones se registran en distintos sectores y se suman a la convocatoria realizada en el Paseo Churchill del Distrito Nacional.
Santo Domingo.– Los cacerolazos volvieron a resonar la noche de este miércoles en diversas comunidades del Gran Santo Domingo, marcando su tercer día consecutivo como expresión de protesta ciudadana frente a distintas problemáticas socioeconómicas.
Sectores como Sábana Perdida, la urbanización Juan Pablo Duarte y Los Cacicazgos fueron escenario de estas manifestaciones, caracterizadas por el sonido coordinado de ollas y utensilios domésticos en señal de descontento.
Las protestas se enmarcan en el rechazo a medidas recientes impulsadas por el Gobierno encabezado por el presidente Luis Abinader y el Partido Revolucionario Moderno (PRM), entre ellas la reforma fiscal contenida en la Ley de Medidas Pro-Crecimiento Económico, Simplificación Fiscal y Mitigación de la Crisis, también conocida como “Plan Anticrisis”.
Asimismo, los manifestantes han expresado su oposición a disposiciones del nuevo Código Penal, particularmente aquellas relativas a la difamación e injuria, que sectores críticos han calificado como una posible “ley mordaza”. A esto se suman cuestionamientos a la reforma policial y a otras decisiones adoptadas por las autoridades.
Estas acciones se articularon con la movilización convocada para este miércoles en el Paseo Churchill, en el Distrito Nacional, donde ciudadanos se concentraron para expresar sus reclamos.
Origen y evolución de los cacerolazos
El uso de cacerolazos como mecanismo de protesta en la República Dominicana cobró notoriedad durante la campaña electoral del año 2020, en medio del toque de queda impuesto para contener la propagación del COVID-19.
En ese momento, las manifestaciones estuvieron dirigidas contra la gestión del Partido de la Liberación Dominicana (PLD) y sus políticas frente a la pandemia, consolidándose como una forma de expresión ciudadana que incidió en el clima político previo a las elecciones.
Posteriormente, este tipo de protesta ha sido empleado también para expresar desacuerdo con decisiones del actual Gobierno, incluyendo propuestas de reformas fiscales y actuaciones de la Policía Nacional, evidenciando su permanencia como herramienta de presión social en el contexto político dominicano.


