Opiniones

Catalina sin Odebrecht

Por Antonio Almonte

Ningún dominicano bien intencionado propondría que se “pare” o se abandone a estas alturas la construcción de las dos plantas eléctricas de carbón mineral que se levantan en Punta Catalina.

Esas plantas deben ser finalizadas, y mientras más rápido menores serian las pérdidas financieras para el Estado.

Lo que la mayoría de la población objeta es la corruptela que simboliza Odebrecht y su exagerado contrato en Punta Catalina, no a las plantas eléctricas. Son dos cosas muy diferentes, y los ejecutivos de la CDEEE y sus voceros lo saben a plenitud.

Ahora bien, ¿es cierto que si sale Odebrecht se paralizaría la construcción de las plantas?

Odebrecht es una de las tres empresas que en consorcio construyen Punta Catalina y tiene una participación de 35% en el proyecto, la firma italiana Tecnimont tiene otro 35 % e Ingeniería Estrella SRL el restante 30%.

La empresa que tiene el liderazgo comercial del consorcio es Odebrecht – uno de sus funcionarios, David Carvalho, fue el que firmo el Contrato con la CDEEE a nombre de las tres empresas; pero, el líder técnico del proyecto es Tecnimont, cuya especialidad principal es la construcción de plantas eléctricas de gran escala, incluyendo plantas de carbón. Tecnimont construyó la planta de carbón Bocamina II en Chile en (2007-2010) y las plantas, también de carbón, Pecem 1 y Porto Itaqui en Brasil (2008 -2009), para citar algunos casos cercanos. A Odebrecht no se le conoce experiencia en la construcción de plantas eléctricas de potencia.

Por ejemplo, los contratos para la construcción de las calderas, los turbogeneradores, los sistemas de controles eléctricos y el sistema de control de sulfuros y otros contaminantes, FDG, los adjudicó y firmó Tecnimont con las fabricantes norteamericanas Backcok & Wilcox, General Electric y  Hamon Group, respectivamente a partir del 2014.

La responsabilidad de Odebrecht en la obra es en lo que se conoce como Balance of Plant (BoP), que incluye los sistemas de manejo del carbón y las plantas de tratamiento y alimentación de agua, así como otras obras de ingeniería civil, etcétera.

Cuando ocurren situaciones como la de Punta Catalina, en la que una de las tres empresas tiene que salir del Proyecto – por franca violación de las leyes de contrataciones públicas (Ley 340’06) y la de sobornos (Ley 448’06), aparte de la violación clara del Artículo 15 de su propio contrato de EPC -, entonces, la proporción de su participación que queda por concluir es licitada y adjudicada a otra firma que podría ser, por ejemplo,  la propia Tecnimont. En otras palabras, no es necesario licitar toda la obra, como exageran algunos, sino una proporción de la tercera parte.

Ahora bien, ¿porqué reclamar la salida de Odebrecht de Punta Catalina?

Primero, Odebrecht ha violado flagrantemente las leyes fundamentales de la contratación de obras públicas del Estado dominicano y, además, su propio Contrato. Eso significa un precedente de irrespeto institucional grave y  muy negativo para el futuro de la contratación de obras de infraestructuras en el país.

Segundo, la práctica de pagar soborno y sobrevaluación confesada por Odebrecht ha ocasionado graves perjuicios al Estado dominicano porque, por ejemplo, provocó la caída del préstamo por 650 millones de dólares del BNDES para Catalina y ha bloqueado la consecución de financiamientos externos de otras fuentes. El proyecto Catalina ha sido severamente desacreditado en el mercado internacional de capitales, a causa, principalmente, de las actuaciones de Odebrecht.

Y, tercero, es muy cuesta arriba para la población aceptar que el Gobierno dominicano siga entregándoles miles de millones de pesos para finalizar Catalina a una empresa que ha confesado que soborna, sobrevalua y viola sus acuerdos contractuales.

En conclusión, pedir la salida de Odebrecht de Punta Catalina y su sometimiento judicial para que pague al Estado dominicano por graves daños y perjuicios, no es ningún despropósito ni mucho menos obligaría a parar la construcción de Punta Catalina.

Ahora bien, todos sabemos que esa sería una decisión muy difícil para el Gobierno, porque después de todo la que pagó sobornos y tiene los nombres de funcionarios y líderes políticos dominicanos en sus manos es la empresa Odebrecht, y por eso nadie se atreve a tocarla ni a reclamarle: ¡la defienden!.

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